Una tarde aparece en el móvil de tu hijo la aplicación de una casa de apuestas, o en la tarjeta un cargo que no reconoces. Entonces llega la frase que muchas familias repiten: «mi hijo apuesta y no sé qué hacer». Lo primero es averiguar qué está pasando con preguntas, no con un interrogatorio. Lo siguiente depende de la edad: un menor tiene prohibido jugar, y una persona adulta decide por sí misma, aunque puedes acompañarla. Si quieres orientarte ya, puedes llamar a FEJAR al 900 200 225, un teléfono gratuito.
¿Necesitas orientación ahora? Llama a FEJAR, la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados: 900 200 225, teléfono gratuito. Puedes llamar para orientarte.
¿Qué puedes notar desde fuera?
Pueden ser pistas sueltas: se habla más de cuotas y resultados que del partido; falta dinero, o aparece sin explicación; se piden préstamos a amigos o a hermanos; hay irritación cuando no se puede apostar. Ninguna de ellas demuestra nada por sí sola. Todas piden una conversación.
La Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ) recoge entre sus criterios de juego problemático engañar a la familia para ocultar cuánto se juega y confiar en que otras personas pongan el dinero. Sirven para entender por qué esas situaciones merecen atención; no son un test. Para ver el resto de criterios, las señales de alerta en las apuestas deportivas tienen su propio texto.
Es fácil pasar por alto estas pistas: hablar de cuotas y resultados puede parecer una conversación más sobre deporte.
¿Cómo hablar con un hijo sobre apuestas?
Para muchas familias, la duda no es tanto «cómo lo reconozco» como «qué le pregunto». Hablar con un hijo sobre apuestas se parece más a una conversación de curiosidad que a una de reproches. Una práctica habitual en prevención es elegir un momento tranquilo, preguntar sin acusar y escuchar la respuesta entera antes de reaccionar.
Estas son algunas preguntas abiertas que puedes usar, con tus palabras:
- ¿Qué te gusta de apostar?
- ¿Alguien de tu equipo o de tu clase apuesta?
- ¿Desde qué cuenta apuestas?
- ¿Cuánto has apostado este mes y cuánto has perdido o ganado?
- ¿Alguna vez has sentido que tenías que apostar otra vez para recuperar lo perdido?
- ¿Quieres que lo miremos juntos?
Las preguntas no son un test: no hay un número de respuestas a partir del cual algo «sea» un problema. Sirven para entender qué papel tiene apostar en su vida. Lo que sigue depende de la edad, porque en las apuestas cambia mucho entre los 17 años y los 18.
Hoy mismo: elige dos de estas preguntas y piensa cuándo hacerlas.
Si tu hijo es menor de edad
La Ley 13/2011 es clara: su artículo 6.2 prohíbe a los menores de edad participar en los juegos que regula. Además, el operador con licencia no puede limitarse a creer lo que le dicen. Según el Real Decreto 1613/2011 (artículos 26 y 27), debe identificar a la persona, comprobar que sus datos son veraces y solo entonces activar la cuenta, y la DGOJ verifica la mayoría de edad con el número del documento nacional de identidad.
Un menor no debería tener una cuenta a su nombre en un operador con licencia de la DGOJ. Si ha apostado en línea, algo ha fallado, y ahí encaja la pregunta «¿desde qué cuenta?»: puede ser la de un adulto, puede ser el documento o la tarjeta de otra persona, o puede ser una web sin licencia española.
El Registro General de Interdicciones de Acceso al Juego (RGIAJ) no sirve en este caso. Según las preguntas frecuentes de la DGOJ, los menores de edad no pueden inscribirse porque ya tienen prohibido el acceso al juego. La protección es la propia prohibición.
Lo que sí puedes hacer:
- Proteger tus documentos, tarjetas y cuentas. Es un paso práctico, no una acusación.
- Valorar aplicaciones de control parental y de bloqueo de webs de apuestas; FEJAR enlaza varias en su sección de recursos, y este texto no recomienda ninguna.
- Presentar una denuncia ante la DGOJ si tu hijo ha jugado en un operador con licencia o en una web sin ella. Cualquier persona puede presentarla, por la sede electrónica con certificado o por escrito. La DGOJ no está obligada a comunicar su decisión y la denuncia no sirve para recuperar dinero.
Los locales de apuestas tienen sus propias normas en cada comunidad autónoma, porque la Ley 13/2011 regula el juego de ámbito estatal. Conviene saberlo: en ESTUDES 2025 hay más estudiantes que dicen haber jugado de forma presencial que en línea. Los skins y las cajas botín son otro terreno: la ley incluye entre los juegos las apuestas sobre «objetos económicamente evaluables», y la prohibición de que los menores accedan a las cajas botín, anunciada en una nota de prensa del Ministerio de Consumo de 2024, figura hoy en el proyecto de ley orgánica para la protección de las personas menores de edad en los entornos digitales. A 4 de octubre de 2026 seguía en tramitación en el Congreso, así que todavía no está en vigor. El detalle está en qué dice la ley sobre los skins y las cajas botín.
Hoy mismo: revisa dónde guardas tus tarjetas y qué cuentas tienen tus datos.
Si tu hijo tiene entre 18 y 25 años
A los 18 años una persona puede apostar en un operador con licencia, y la decisión es suya. Eso no significa que no haya protección: el Real Decreto 176/2023 distingue a quienes tienen 25 años o menos. Esto es lo que debe hacer el operador cuando las pérdidas netas de la persona llegan a 200 euros por semana durante tres semanas seguidas (600 euros en el caso del resto de personas jugadoras): enviarle un mensaje con sus depósitos, el tiempo jugado y lo perdido y, en las primeras 72 horas de la semana siguiente, dejar de aceptar depósitos con tarjeta de crédito.
Tú no puedes inscribirlo por tu cuenta en el RGIAJ. La DGOJ lo permite solo a quien tenga interés legítimo y aporte una sentencia judicial firme, y este texto no describe ese proceso: no es asesoramiento jurídico. En cambio, hay herramientas que puede usar él, de la más suave a la más firme:
- El límite de depósito, que puede ajustar en su cuenta de juego.
- La autoexclusión en un operador, que se hace efectiva en un plazo máximo de 48 horas desde la solicitud.
- La autoprohibición en el RGIAJ, gratuita y por tiempo indefinido, que se pide en la sede electrónica de la DGOJ y se puede cancelar transcurridos 6 meses desde la inscripción.
Según una nota de prensa del Ministerio de Consumo del 20 de octubre de 2023, el 36,5 % de los jóvenes de 18 a 25 años que habían jugado el último año había participado en apuestas en línea y, de ellos, un 12,45 % había desarrollado síntomas de problemas con el juego. Es un porcentaje sobre quienes juegan, no sobre todos los jóvenes de esa edad.
Hoy mismo: dile que, si decide pedir un límite, puedes estar a su lado; la decisión es suya.
¿Qué dicen los datos sobre los jóvenes y las apuestas?
La encuesta ESTUDES 2025, del Ministerio de Sanidad y el Plan Nacional sobre Drogas, recoge que el 13 % de los estudiantes de secundaria ha jugado a juegos de azar en línea y el 20,9 % de forma presencial. Los chicos lo hacen más que las chicas:
| Estudiantes de 14 a 18 años | Chicos | Chicas |
|---|---|---|
| Juego en línea | 20,7 % | 5,3 % |
| Juego presencial | 29,5 % | 12,3 % |
Entre los chicos que han jugado en línea, la nota destaca la ruleta y las apuestas deportivas. En general, la prevalencia crece con la edad. Son datos de prevalencia, no un diagnóstico.
También importa el entorno. Según la DGOJ, la publicidad del juego no puede dirigirse, directa o indirectamente, a menores, ni presentar el juego como una señal de madurez. Son reglas para los operadores, no un juicio sobre tu hijo.
¿Qué hacer si mi hijo apuesta y no quiere hablar?
No hace falta ganar la conversación hoy. Puedes dejarla abierta y pedir orientación para ti. FEJAR atiende en el 900 200 225 (gratuito), y sus asociaciones por provincia trabajan con personas que juegan y con sus familias, según su misión y valores. La web de FEJAR no indica si el teléfono atiende también a familiares, así que llamar es una forma de preguntarlo.
El buscador «Juego seguro en España» de la DGOJ permite filtrar por comunidad autónoma y por tipo de entidad, con asociaciones, organismos oficiales y redes sanitarias. La DGOJ recomienda, a quien detecte un comportamiento de juego problemático, acudir a los servicios sanitarios, donde hay terapia y grupos de apoyo. Los recursos concretos para jóvenes en cada comunidad no figuran en las fuentes consultadas.
Este texto no sustituye la atención sanitaria ni la orientación profesional. Si algo de lo que aquí se lee difiere de lo que dicen FEJAR o la DGOJ, vale lo que digan ellas.